Allí me encontraba, recostado sobre las piedras en una playa, extrañándola sin nunca antes haber estado con ella.
Ella era una persona nueva para mí, más sin embargo sentía que hacía años le conocía. Como por cosa del destino vino a dar a mi vida cuando más la necesitaba.
Antes del domingo no había entendido muy bien el por qué siempre se ha dicho que la mente es creadora, y vaya que lo es. Puedes repasar por tu mente una ilusión o un acontecimiento que quieres que suceda, y sin más un día llega. Tal vez, nuestra mente es creadora de destinos.
Ahora que han pasado las horas y el presente añorado es pasado, no me queda más que seguir creando mentalmente mi destino.
Y pensar... que ese día no quería salir de mi casa.
lunes, 22 de septiembre de 2014
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